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domingo, 24 de septiembre de 2017

PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

En la última Cena, después que Jesús lavó los pies a los apóstoles, les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis» (Jn 13,12-15).

Pensamiento franciscano:

De las Admoniciones de san Francisco: «No he venido a ser servido, sino a servir, dice el Señor. Aquellos que han sido constituidos sobre los otros, gloríense de esa prelacía tanto, cuanto si hubiesen sido destinados al oficio de lavar los pies a los hermanos. Y cuanto más se turban por la pérdida de la prelacía que por la pérdida del oficio de lavar los pies, tanto más acumulan en la bolsa para peligro de su alma (cf. Jn 12,6)» (Adm 4).

Orar con la Iglesia:

Presentemos nuestras súplicas al Padre, recordando el momento en que el Verbo de Dios se abajó, se hizo carne y habitó entre nosotros.

-Por la Iglesia santa de Dios: para que reciba en su corazón y en su mente al Verbo divino a ejemplo de María, la Virgen creyente.

-Por todos aquellos a los que todavía no ha sido anunciado el Evangelio: para que Dios les envíe mensajeros de su palabra.

-Por los enfermos y los que sufren por cualquier causa: para que reciban con esperanza el anuncio de la encarnación y cercanía del Hijo de Dios.

-Por todos los creyentes: para que, atentos a la palabra de Dios, estemos siempre decididos a hacer su voluntad.

Oración: Dios Padre nuestro, acuérdate con bondad de tu Iglesia y de cuantos confiamos en la intercesión de aquella que fue anunciada como Madre virginal de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


PIEDRAS DEL EDIFICIO ETERNO
De los escritos de san Pío de Pietrelcina

Mediante asiduos golpes de cincel salutífero y cuidadoso despojo, el divino Artífice busca preparar piedras para construir un edificio eterno, como nuestra madre la santa Iglesia Católica, llena de ternura, canta en el himno del oficio de la dedicación de una iglesia [«¡Oh hermosas piedras bien labradas, / prueba tras prueba, golpe a golpe! / Cómo se ajustan en sus puestos / bajo la mano del artífice, / y permanecen duraderas / en los sagrados edificios»]. Y así es en verdad.

Toda alma destinada a la gloria eterna puede ser considerada una piedra constituida para levantar un edificio eterno. Al constructor que busca erigir una edificación le conviene ante todo pulir lo mejor posible las piedras que va a utilizar en la construcción. Lo consigue con el martillo y el cincel. Del mismo modo el Padre celeste actúa con las almas elegidas que, desde toda la eternidad, con suma sabiduría y providencia, han sido destinadas para la erección de un edificio eterno.

El alma, si quiere reinar con Cristo en la gloria eterna, ha de ser pulida con golpes de martillo y cincel, que el Artífice divino usa para preparar las piedras, es decir, las almas elegidas. ¿Cuáles son estos golpes de martillo y cincel? Hermana mía, las oscuridades, los miedos, las tentaciones, las tristezas del espíritu y los miedos espirituales, que tienen un cierto olor a enfermedad, y las molestias del cuerpo.

Dad gracias a la infinita piedad del Padre eterno que, de esta manera, conduce vuestra alma a la salvación. ¿Por qué no gloriarse de estas circunstancias benévolas del mejor de todos los padres? Abrid el corazón al médico celeste de las almas y, llenos de confianza, entregaos a sus santísimos brazos: como a los elegidos, os conduce a seguir de cerca a Jesús en el monte Calvario. Con alegría y emoción observo cómo actúa la gracia en vosotros.

No olvidéis que el Señor ha dispuesto todas las cosas que arrastran vuestras almas. No tengáis miedo a precipitaros en el mal o en la afrenta de Dios. Que os baste saber que en toda vuestra vida nunca habéis ofendido al Señor que, por el contrario, ha sido honrado más y más.

Si este benevolentísimo Esposo de vuestra alma se oculta, lo hace no porque quiera vengarse de vuestra maldad, tal como pensáis, sino porque pone a prueba todavía más vuestra fidelidad y constancia y, además, os cura de algunas enfermedades que no son consideradas tales por los ojos carnales, es decir, aquellas enfermedades y culpas de las que ni siquiera el justo está inmune. En efecto, dice la Escritura: «Siete veces cae el justo» (Prov 24,16).

Creedme que, si no os viera tan afligidos, me alegraría menos, porque entendería que el Señor os quiere dar menos piedras preciosas... Expulsad, como tentaciones, las dudas que os asaltan... Expulsad también las dudas que afectan a vuestra forma de vida, es decir, que no escucháis los llamamientos divinos y que os resistís a las dulces invitaciones del Esposo. Todas esas cosas no proceden del buen espíritu sino del malo. Se trata de diabólicas artes que intentan apartaros de la perfección o, al menos, entorpecer el camino hacia ella. ¡No abatáis el ánimo!

Cuando Jesús se manifieste, dadle gracias; si se oculta, dadle gracias: todas las cosas son delicadezas de su amor. Os deseo que entreguéis el espíritu con Jesús en la cruz: «Todo está cumplido» (Jn 19,30).


Fuente

http://www.franciscanos.org 

domingo, 19 de junio de 2016

Evangelio del Domingo según San Lucas Capítulo 9 versículo 18/24

Lectura:
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.


Reflexión Papa Francisco:
El Evangelio de este domingo resuena una de las palabras más incisivas de Jesús "El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará"
Hay aquí una sintisis del mensaje de Cristo, y esta expresado con una paradoja muy eficaz, que nos permite conocer su modo de hablar, casi nos hace percibir su voz... Pero, ¿ Que significa «Perder la vida a causa de Jesús» ? Esto puede realizarse de dos modos: explícitamente confesando la fe o implícitamente defendiendo la verdad. Los mártires son lo máximo ejemplo del perder la vida por Cristo. Pero esta también el martirio cotidiano,  que no comporta la muerte pero que también es un « perder la vida» por Cristo, realizando el propio deber con amor, según la lógica de Jesús, la lógica del don, del sacrificio. También ellos son mártires. Mártires cotidianos, mártires de la cotidianidad. Cuantos hombres rectos prefieren ir a contracorriente!  Con tal de no negar la voz de la conciencia, la voz de la verdad. ¡Adelante, ser valientes e ir a contracorriente! ¡Y están orgullosos de hacerlo!

Salmo de hoy



martes, 14 de junio de 2016

La Palabra del Evangelio 14/6/2016 y Reflexión del Papa Francisco

La Palabra...
Dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen.
Así seréis hijos de vuestro Padre que esta en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porqué, si amáis a los que os Aman, ¿Que premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publícanos?  Y si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿Que hacéis de extraordinario? ¿ No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, sed perfectos cómo vuestro Padre celestial es perfecto. 
Mateo 5, 43-48

Reflexión del Papa Francisco
Sobre la palabra...
Habéis oído que que se  dijo: "amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo"Yo en cambio os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. A quien quiere seguirlo Jesús le pide amar a los que no lo merecen, sin esperar recompensa, para colmar los vacíos de amor que hay en los corazones, en las relaciones humanas, en las familias, en las comunidades y en el mundo. Queridos hermanos , Jesús no ha venido para enseñarnos los buenos modales, las formas de cortesía. Para esto no era necesario que bajará del cielo y muriera en la Cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino , el único para salir de las arenas movedizas del pecado, y este camino de santidad es la Misericordia, que el a tenido y tiene cada día con nosotros. Ser Santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo. Esto es lo que el señor nos pide.