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sábado, 28 de enero de 2017

Pelicula Clara y Francisco en Español.

Comparto una Pelicula, que la primera vez que la vi, quede mas impresionado de la espiritualidad de Francisco y Clara, de la umildad, de la entrega, del amor al progimo, del olvidarse de si mismo...


Esta película me la presto la Hermana Esthela Ninet, Hermana de la Fraternidad Eclesial Franciscana. La cual supo entusiasmarme aun mas con San Francisco y su Espiritualidad! Tambien comparto el blog donde la Hermana traza sus notas en torno al Evangelio, Vitaminas Franciscanas .
Título original: Chiara e Francesco (TV)
Año: 2007
Duración: 200 min.
País: Italia
Director: Fabrizio Costa
Guión: Francesco Arlanch
Música: Marco Frisina
Fotografía: Giovanni Galasso
Reparto: Ettore Bassi, Maria P. Petruolo, Gabriele Cirilli, Ivano Marescotti, Luigi Diberti, Antonella Fattori, Luca Biagini, Fabrizio Bucci, Lando Buzzanca, Fabio Camilli, Diego Casale, Lorenzo De Angelis, Eleonora Di Miele, Camilla Diana, Ángela Molina, Roberto Nobile, Ignazio Oliva
Productora: Lux Vide / Rai Fiction
Género: Drama | Histórico. Siglo XIII. Telefilm
Sinopsis: Italia, siglo XIII. La historia de amistad de dos jóvenes que dedicaron sus vidas a Dios y a los demás: San Francisco y Santa Clara de Asís. Hijos de la burguesía y la nobleza, respectivamente, renunciaron a sus vidas acomodadas por una vida de sacrificio, humildad y proselitismo... 


Fraterno abrazo de Paz y Bien.

martes, 4 de octubre de 2016

Fiesta de san Francisco 2016 Carta


San Francisco: hombre de la escucha, del encuentro y de la acogida

Queridos hermanos, ¡El Señor les dé la paz!
Al celebrar la fiesta de nuestro santo fundador, padre y hermano Francisco, nos sentimos nuevamente fascinados por su persona, su acción y su mensaje. San Francisco, con su radicalidad evangélica y su autenticidad humana, con su simpatía y cortesía fraternal con todas las demás realidades que lo rodeaban, fue promotor e inspirador de humanidad, de un vínculo profundo de amor y respeto con la Iglesia, la sociedad y la creación entera.


Pdf en Español

Enlace de Pdf en varios idiomas Pdf

lunes, 3 de octubre de 2016

Los ángeles custodios de san Francisco de Asís

Comparto una nota muy bonita de la web Aleteia, espero les guste.

Se manifestaban de manera particular en la Porcíncula

Las fuentes franciscanas han mencionado en varias ocasiones la devoción de san Francisco hacia los espíritus angélicos. En “Contatto con gli angeli custodi” (Contacto con los ángeles custodios), Marcello Stanzione (Sugarco Edizioni) explica que su primer biógrafo, fray Tommaso da Celano, así escribe al respecto: “Veneraba amorosamente a los ángeles”.
“Venerados como compañeros”
San Francisco “decía que éstos deben ser venerados donde quiera como compañeros y no menos invocados como custodios. Enseñaba a no ofender su mirada y a no atreverse a hacer lo que no se haría frente a los hombres”. En la primera biografía del santo se subraya el recuerdo de Santa María de los Ángeles, la Porciúncula, lugar predilecto de san Francisco, porque “es el lugar favorito de las gracias más abundantes y de frecuentes visitas de espíritus angélicos” (1 Cel 106: 503; Spec 83: 786).
Santa María de los Ángeles
En dos años de vida ermitaña Francisco terminó de reparar también la iglesia abandonada de Santa María de los Ángeles, que escogió para vivir “a causa de su veneración a los ángeles y su especial amor por la madre de Cristo” (Leg M 3,8: 1048). Las fuentes franciscanas definen este lugar “colmado de una gracia más abundante” porque en él los espíritus celestiales “irradian su luz” y hacen “resonar los himnos” durante las noches (Spec 84: 1782).
Los tronos celestiales
Un pasaje de la primera Regla, según el modelo de la invocación orante, recuerda a los tres arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael junto a los coros angélicos: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades, Virtudes, Ángeles y Arcángeles (Rnb 23:67). En estas narraciones medievales existe la idea teológica de la ocupación de los tronos celestiales, desocupados por los ángeles inicuos o diablos y reservados a los santos, especialmente a aquellos que han vivido en virginidad como los espíritus celestiales.
El éxtasis de Francisco
En las leyendas se recuerda la visión de fray Pacífico que vio a san Francisco en éxtasis sobre un trono “más espléndido y glorioso” que todos los demás tronos, mientras la voz sobrenatural declaraba que ese trono había sido reservado a san Francisco por su humildad, cuando había sido destinado al ángel inicuo Lucifer que lo perdió a causa de su orgullo y soberbia. Por eso san Francisco fue llamado por sus seguidores y admiradores “Padre seráfico” (2 Cel 122:707; Leg M 6,6: 111; Leg P 23: 1570; Spec 60: 1750).

 



Fuente aleteia.org

Les dejo un Franciscano saludo de Paz y Bien

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Nota al Fraile Alessandro



Cuando conoció al Fraile Alessandro Brustenghi, supo al momento que había algo beatífico, posiblemente angélico en él. Tenía un aspecto dulce y delicado con su vestimenta eclesiástica marrón. Cuando nos conocimos en la Basílica de Porziuncola de Santa María degli Angeli/Santa María de los Ángeles, en Assisi, el hablaba con gran empatía sobre la atormentada santa.
Al igual que San Francis, Friar Alessandro, tiene múltiples misiones y tuvo conflictos en el pasado. Su viaje en búsqueda de su voto final era una búsqueda de un alma precaria, al igual que el propio San Francis.
Durante bastante tiempo, su música y su fe buscaban el equilibrio. Afortunadamente, la publicación de Voice of Assisi muestra que finalmente no sacrificó ninguna de ellas.



Su voz es una voz pura, resquebrajada por el dolor. Las canciones son hermosas, tanto que rompen el corazón. Los ojos de Alessandro tienen un brillo permanente. Un su voz puedes oír su propia esencia, la esencia de un ser lleno de amor.
Cuando nos lleva a la celda en la que San Francis pasaba sus días, puedes entender el empuje gravitacional de San Francis, un hombre lleno de ambición y con un gran ego, quien aprendió que Dios y el amor eran el mejor camino. Un hombre que se tiró sobre un espinoso rosal para probarse a sí mismo y a Dios, solamente para descubrir que las rosas perdían sus espinas y el no salía herido.



El rosal sin espinas crece en su jardín hasta el día de hoy, día en que Alessandro me cuenta su historia. - Cuando era pequeño quería ser batería de un grupo, y pare ello sabía que tenía que empezar por estudiar música, así que comencé por tocar el órgano cuando tenía 9 o 10 años.
- Al principio solamente podía tocar la escala de solfeo, pero yo quería tocar Bach. Se lo pedí a mi profesor una y otra vez hasta que conseguí que me diese una pieza de Bach, la toqué bien y continué estudiando piano y órgano; cuando tenía 14 decidí especializarme en música y fui a una escuela experimental en donde había clases normales, pero muchas más horas de música.
- Estudiamos salmos, armónicos, composición, historia de la música y cosas habituales como latín y filosofía. Trabajábamos seis horas por la mañana y tres por la tarde y al mismo tiempo estaba en el conservatorio de música. A las 6: 00 am de la mañana comenzaba mi jornada desde mi casa (un pueblo) para llegar a Perugia. me encantaba ir al conservatorio.
- Siempre quise cantar el el coro, pero nunca he tenido una buena voz. Un profesor me dijo una vez que podía cantar, y no me lo dijo porque creyese que podía mejorar, sino porque necesitaba que los estudiantes llenasen su clase. Comencé a cantar en otra clase en octubre de 1996. Seguía teniendo la voz muy fina y, al final del año, cuando ya tenía 19, no les terminé de convencer y pensaron en decirme que lo dejase; en ese momento decidí hacerme eclesiástico.
- Me parecía muy interesante porque sentía un tipo de conversión en mi interior. Antes de la conversión, me encantaba pensar en escribir mis pensamientos. Yo creía en la filosofía, no creía en Dios. Creía en la divinidad, pero no como una persona, algo totalmente diferente al Dios cristiano. Ni siquiera había ido alguna vez a misa. Mis padres eran católicos pero no practicantes. Mi padre era funcionario y mi madre ama de casa. Me enviaron a la iglesia a que aprendiese el catecismo, pero lo dejé ahí.
- Fui a catequesis para hacer la confirmación y después no volvía a ir. En el fondo, ¿quien es Jesús? Mi fe es mi fe, mis propias convicciones. Estaba convencido de que lo material no era bueno, que lo importante era lo espiritual; así que de repente supe que este mundo no quería estar relacionado con las cosas materiales.
- A los 16 sentí un cambio, una voz, algo me estaba llamando. Me decía que era bueno experimentarlo todo en la vida, incluso aunque fuese peligroso. Me llevaba al peligro, incluso a las drogas. Quería probarlo todo, necesitaba experimentarlo. Algo en mi interior me dijo "No".



Era una época turbulenta, una crisis existencial, en ese momento Alessandro sintió una fuerza auto destructiva en su interior, deseaba cambiarlo todo en su vida, cambiar todo en lo que creía y sentía hambre de peligro, solamente peligro.
- Una voz en mi interior me preguntó si estaba seguro. Me preguntó qué sucedería si no pudiese controlar el tan deseado peligro. Era un momento de crisis absoluta, entonces pensé: está bien, Dios, si existes, envíame una señal. Así que me fui al bosque y me tumbé en la hierba. "Ya no sé que pensar, por favor, ayúdame" Era un grito de mi alma y en ese momento sentí paz y felicidad en mi interior, me sentía en comunión con toda la creación. Fue mi momento de hermandad con el sol, con la luna. Y en ese mismo momento sentí la conexión con la vida Franciscana, porque era muy similar.
- Descubrí la presencia de Dios, una presencia nueva para mí, una presencia diferente" No sólo sentí la divinidad como concepto, sino a Dios como persona. Le sentí cercano a mí. Dios está en las creaciones, en las personas, le sentí en mi interior, sentí su amor hacia todas las personas, no sólo hacia las experiencias. En ese mismo instante y repentinamente dejé de sentirme atraído por el peligro. Sentí que lo importante era el amor, sentí que Jesús me otorgaba una sola manera de agradecérselo, sentí que tenía que agradecérselo ofreciéndome como una persona consagrada.
- Me aterrorizaba la idea, sentía miedo porque yo lo que deseaba antes era ser músico. Quería tener mi propia familia, esposa, hijos. Todo esto era opuesto al deseo que acababa de surgir en mi interior. Era un conflicto.
- Entonces, vi una película sobre San Francis. El también había comenzado como comerciante y llegó igualmente a la conclusión de que no quería estar relacionado con las cosas materiales. Todo estaba en mi interior pero no obstante pensé, no soy más que un niño, pensemos en ello unos años. Quizás haya otro modo. Quizás pueda ser músico y seguir rezando y hacer algo por los demás.
Pensé en ello durante los siguientes tres años. Por aquel entonces tenía 19 años y necesitaba ayuda para saber si era una llamada real, además, era el momento en que decidí dejar de estudiar órgano de modo que pude entender mejor mi nueva vocación porque simplemente era imposible practicar cinco horas al día y estudiar para mi vocación. Era una elección difícil, pero pensé que mi música, mi órgano, no eran más que un regalo que tenía y que debía sacrificar para dárselo a Dios. Por supuesto que solamente hay que sacrificar las cosas malas y no las buenas, pero yo no lo sabía en ese momento.
No sacrificó su canto porque, en aquel entonces, el canto no era tan importante para él. Seguí cantando porque era una manera de permanecer unido a la música, pero no era demasiado bueno. De hecho, nunca me dejaron hacer un examen de canto, puesto que me decían que jamás aprobaría.
El camino hacia el cumplimiento de la vocación de Alessandro continuó siendo turbulento. Le habían dicho que no podía entrar como postulante salvo que pasase un examen de canto, y sus profesores le dijeron que no estaba a la altura de pasar un examen.
- No estaba seguro de lo que iba a hacer. Si no iba a continuar en el convento, tenía que conseguir algún tipo de título. También creía que era bueno tener disciplina. Pensé que si había comenzado a estudiar esto no me debía detener hasta conseguirlo. Así que comencé a entrenarme con ejercicios de respiración. Era como escalar una montaña, pero estudié horas y horas al día, los ejercicios de respiración eran tan fuertes que me parecía que se me iba a romper el corazón, pero ocurrió el milagro, el milagro de entrenar y el milagro de Dios.
Era su deseo irrefrenable de cumplir con su vocación lo que llevó a Alessandro a descubrir su voz. No fue su voz lo que le llevó a su vocación, la vocación le llevó a descubrir su vos; un verdadero regalo de Dios.
- Descubrí mi voz. Pasé el examen con honores. Comenzó a encantarme la ópera. Conocí un fraile que me hizo descubrir la voz de los grandes tenores. Me uní a la orden y, siendo postulante le dije a mi maestro espiritual que iba a dejar de cantar, lo que realmente quería era ser fraile para trabajar y rezar juntos. Mi maestro me dijo:" de ninguna manera, continuarás. Es un talento que te ha otorgado Dios, no lo puede rechazar".



- Así que seguí cantando, haciendo conciertos y espectáculos, y fue entonces cuando mi maestro me dijo: "ahora es cuando lo vas a dejar". Fue duro al principio pero pronto sentí fortaleza al descubrir que la música estaba en mi interior. Era otra conexión espiritual. El regalo de Dios estaba en mi interior. Cuando me desperté por la mañana escuchaba melodías en mi corazón.
- Se trataba de una prueba y, cuando mi maestro descubrió que estaba en paz con esta decisión y que era capaz de dejar de cantar, me dijo que podría seguir después de dos meses. Tuve mi primera profesión de votos y comencé a estudiar para la profesión final. Fue en ese momento cuando tuve una gran crisis de fe. No creía en mi vocación. El porqué es un misterio.
- Pedí ayuda. Me dijeron que era simplemente una tentación. De modo que pasada la crisis, en noviembre de 2001, decidí, al igual que San Francis, irme a vivir como hermitaño, en soledad. Podía trabajar con madera y no tendría que llevar hábito. En ese momento no me tentaba la idea de llevar una vida secular. No quería novia, no era ese tipo de tentación; era descubrir si lo que Dios quería de mi es es que fuese un fraile Franciscano. ¿Cómo lo iba a hacer cuando parecía que el Demonio intentaba apartarme de mi vocación?
- Yo creía en el Señor, pero quizás otro Señor. Quería sentirle en mi interior. Esperé hasta sentirme hermano de todos los hombres y hermano de los frailes, pero no fui tan valiente como para pedir el regreso. Espere durante tres años y fue como un auto castigo. Continué cantando, trabajando con la madera y restaurando instrumentos musicales.
- En ocasiones pensé en dejarlo y seguir cantando. Suelo escuchar canciones napolitanas y canciones de ópera que no son religiosas. ¿Porqué no? La gente pensaría ¿qué hace el fraile cantando una canción de amor? De acuerdo, pero ¿porqué no? No es necesario vivir lo que se canta. El cantante no es más que un canal. Soy un humano, una criatura. Tengo sentimientos pero los canalizo para comunicarme, puedo cantar cualquier cosa que quiera, cualquier cosa que sea hermosa.
Los tres años en solitario fueron largos y tortuosos. Cantaba y lloraba todos los días. Cuando estuvo preparado para volver al convento, en enero del 2005, su vos estaba notablemente llena del amor del que habla. Se había fortalecido tanto mentalmente como espiritualmente y estaba más capacitado para equilibrar su vida entre la música y Dios.
- El viaje no fue fácil, pero finalmente sentí que podía encontrar el equilibrio y hacer ambas cosas. Tras la solemne profesión (votos finales) en el 2009 pensé que quizás debiese dejar de cantar, y pedí una señal. Había una celebración de la oración nocturna y, una vez terminada la oración, vino un hombre y me dijo: "Tiene una voz fantástica. Dios le ha concedido un don magnífico. Cuando comenzó a cantar sentí algo increíble en mi interior.” - Pensé que era una señal de Dios.
Alessandro estaba de nuevo cantando en una pequeña iglesia, en el año 2012, cuando le animaron a participar en una audición con un manager. El manager se con movió y quedó sorprendido y llevó su descubrimiento a Decca Records, donde igualmente quedaron sorprendidos por el dubitativo fraile con voz milagrosa. Descubrieron que era un tenor extraordinario, con su voz cálida y aterciopelada. Se ha convertido en el primer fraile del mundo en trabajar con una gran discográfica – Universal Music Group.
- Me preocupaba que fuese un proyecto demasiado grande para mi, pero también sentí que sucedía por algo, que había algún motivo, quizás una misión, quizás a través de Dios. No me gusta mucho la fama, las cámaras ni los periodistas, y, por supuesto, el dinero serviría para ayudar a la orden de los hermanos menores.
Decidimos junto con el productor, Mike Hedges, producir un álbum con canciones populares de fe y algunas canciones especiales de San Francis. Escribió poemas con alguna música original y yo había estado estudiando cómo reconstruirla.
Mike Hedges, un productor conocido por su trabajo con U2, Manic Street Preachers y The Cure escuchó la voz de Alessandro como una fuerza de amor y belleza. El álbum que han creado - Voice From Assisi – grabado en los históricos estudios de Abbey Road, es un álbum de pasión, historia y alma,

  
 

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 Les dejo un Franciscano saludo de Paz y Bien




domingo, 25 de septiembre de 2016

DOMINGO XXVI ORDINARIO 25 de Septiembre del 2016

    “Recibiste bienes y Lázaro males; ahora él encuentra consuelo, mientras tú eres atormentado”

LA PALABRA DE DIOS

Amos 6, 1.4-7:

 “¡Ay de los que se sienten seguros en Sión!”

Así dice el Señor todopoderoso:
«¡Ay de los que se sienten seguros en Sión y ponen su confianza en el monte de Samaria!
Ustedes duermen en camas de marfil; se recuestan en lujosos sillones, comen los corderos del rebaño y los terneros del establo; canturrean al son del arpa, inventan, como David, instrumentos musicales; beben vino en elegantes copas, se ungen con perfumes exquisitos sin apenarse por la ruina de José.
Por eso irán al destierro a la cabeza de los deportados, y se acabará la orgía de los libertinos».

Salmo 145, 7-10: 

“Alaba alma mía, al Señor”

Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
Él hace justicia a los oprimidos,
Él da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos.
El Señor abre los ojos al ciego,
endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos.
Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.


Primera carta de Timoteo 6,11-16: 

 “Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado”

Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.
Pelea el buen combate de la fe.
Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste solemne confesión ante muchos testigos.
En presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio solemne testimonio ante Poncio Pilato con tan noble confesión: te insisto en que guardes el manda­miento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nues­tro Señor Jesucristo, que a su debido tiempo mostrará el bien­aventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.
¡A Él sea el honor y el poder para siempre! Amén.

Evangelio según San Lucas 16,19-31: 

“Deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico”

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
— «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado junto a la puer­ta, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio desde lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él, y gritó: “Padre Abraham, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo in­menso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”.
El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimo­nio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento”.
Abraham le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”.
El rico contestó: “No, padre Abraham. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán”.
Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”».



                                                                       Refleccion

Luego de proponer a sus discípulos la parábola del administrador infiel e invitar a usar las “riquezas injustas” para ganar amigos en el Cielo, el Señor sentencia: «No pueden servir a Dios y al Dinero» (Lc 16,13). El apego a las riquezas necesariamente conduce a un desprecio de Dios, muchas veces sutil e inconsciente.
En seguida el evangelista comenta que al escuchar aquella enseñanza algunos fariseos «se burlaban de Él» (Lc 16,14). ¿Por qué reaccionan de ese modo? Porque, según explica San Lucas, ellos «eran amigos del dinero» (allí mismo). Como son “amigos del dinero” consideran que es un disparate total la oposición que el Señor establece entre Dios y el dinero. Además, como hombres dedicados al estudio de la Ley, probablemente fundamentan su amor a las riquezas con la misma Escritura: en el libro de Moisés estaba escrito que la prosperidad material era una bendición de Dios, un premio en la vida terrena a quien observaba fielmente los mandamientos divinos (ver Lev 26,3-5). Por tanto, ¿no era absurdo afirmar que el dinero era “injusto” y que la acumulación de las riquezas lo hacía a uno enemigo de Dios? Aquellos fariseos pensaban sin duda que el Señor desvariaba al enseñar semejante oposición.
La respuesta del Señor será dura: «Ustedes son los que se la dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios» (Lc 16,15). ¿Qué es estimable para los hombres? La riqueza, así como el hacerse amigo de hombres ricos. ¿Qué es abominable para Dios? La riqueza que se convierte en un ídolo para el hombre, volviéndose “injusta”.
El Señor afianza esta enseñanza con una parábola, que habla del destino final de un rico y de un pobre que está a su puerta. Ambos son hijos de Abraham, ambos son miembros de un mismo pueblo. Mientras el judío opulento no parece encontrar mejor uso para su dinero que banquetearse regaladamente todos los días con sus amigos, su hermano está echado a la puerta de su casa anhelando saciar su hambre con las sobras de la mesa del rico. Su situación de abandono y miseria absoluta no despiertan la atención ni la compasión del rico, que preocupado tan sólo de gozar de sus riquezas permanece indiferente e insensible ante el sufrimiento de Lázaro. El contraste que plantea el Señor en su parábola es muy fuerte.
Entre ricos insensibles y pobres necesitados de todo, Dios está de parte de estos últimos. Esto queda claramente indicado en la parábola ya desde el mismo nombre que el Señor le pone al pobre: Lázaro. Este “detalle” es tremendamente significativo, más aún cuando es la única parábola en la que el Señor pone nombre a alguno de sus personajes. En la mentalidad oriental el nombre era un elemento esencial de la personalidad del portador. El nombre expresa una realidad. Lo que no tiene nombre no existe. Un hombre sin nombre es insignificante y despreciable. El hombre es lo que su nombre significa (ver 1Sam 25,25). Lázaro es la forma griega del nombre hebreo Eleazar, que significa “Dios es (su) auxilio”. Así el pobre Lázaro, despreciado e innominado para los hombres poderosos, es para Dios una persona que merece su amor, su compasión y su auxilio. En cambio, el rico que cierra sus entrañas a Lázaro carece para Él de nombre.
Este auxilio de Dios a favor del pobre quedará de manifiesto definitivamente a la hora de la muerte: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces». Mientras que Lázaro es acogido en el seno de Abraham porque encontró en Dios su auxilio, el rico se encuentra lejos del “seno de Abraham” por usar sus riquezas de un modo mezquino y egoísta, por negar compartir aunque sea las migajas de su mesa opulenta con quien hundido en la más absoluta miseria suplicaba un poco de alivio y auxilio echado a la puerta de su casa. Lázaro por la fe en Dios habrá ganado la vida eterna (ver 2ª. lectura), mientras que el rico epulón la habrá perdido. Por no escuchar rectamente a Moisés y a los profetas se encontrará en un lugar de eterno tormento. El abismo que existe entre ambos es símbolo de una situación o estado que no puede cambiar, que es eterno.

domingo, 14 de agosto de 2016

AÑO FRANCISCANO- DÍA 14 DE AGOSTO

DÍA 14 DE AGOSTO

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SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE . Nació cerca de Lodz (Polonia) en 1894. Ingresó en los Franciscanos Conventuales, estudió en Roma y allí recibió la ordenación sacerdotal. Pronto, encendido en el amor a la Madre de Dios, fundó la asociación «Milicia de la Inmaculada» que propagó con entusiasmo con varias publicaciones y a cuyo servicio fundó la «Ciudad de la Inmaculada». En 1930 marchó como misionero a Japón, donde se esforzó por extender la fe cristiana bajo el patrocinio de la misma Virgen Inmaculada. Vuelto a Polonia en 1936, intensificó la publicación y difusión de revistas marianas. Desencadenada la II Guerra Mundial, fue detenido por los nazis e internado en el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz (Cracovia, Polonia), donde lo destinaron a un trabajo tan penoso como el de trasportar cadáveres al crematorio. Y allí murió el 14 de agosto de 1941, tras haberse ofrecido voluntariamente a sustituir a un padre de familia condenado a la muerte por hambre. Juan Pablo II lo canonizó en 1982 y decretó que se le venerase también como mártir.- Oración : Oh Dios, que al mártir san Maximiliano María Kolbe, apóstol de la Inmaculada, le llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo; concédenos, por su intercesión, trabajar generosamente por tu gloria en el servicio de los hombres y tener el valor de asemejarnos a tu Hijo, incluso hasta en la muerte. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SANTOS DOMINGO IBÁÑEZ DE ERQUICIA y FRANCISCO SHOYEMON. Son dos mártires dominicos, el primero español y el segundo japonés, que sufrieron en Nagasaki (Japón), el 14 de agosto de 1633, el tormento de la hoya y la horca: colgados por los pies, con los cuerpos pendientes e inmovilizados, quedaban sus cabezas metidas en una hoya llena de inmundicias nauseabundas que los iban asfixiando lentamente. Domingo nació en Régil (Guipúzcoa, España) el año 1589. De muy joven ingresó en los Dominicos, se ofreció para ir a las misiones de Oriente y en 1611 se embarcó para Filipinas. Allí recibió la ordenación sacerdotal y estuvo trabajando hasta que, en 1623, marchó a Japón, donde desarrolló su apostolado en la clandestinidad y en medio de grandes peligros por la persecución a que estaban sometidos los cristianos. Este ministerio duró diez años, pues a mediados de 1633 fue arrestado y luego martirizado. Francisco era un cristiano japonés que se unió al P. Domingo como catequista y compañero en su trabajo misionero. Lo arrestaron por ser colaborador de los misioneros. En la cárcel pidió al P. Domingo que lo admitiera en la Orden como hermano lego, y quedó inscrito como novicio. Compartió la suerte de su padre espiritual.
BEATO SANTOS BRANCORSINI DE MONTEFABBRI. Nació en Montefabbri (Urbino, Italia) el año 1343. Recibió una esmerada educación. Inició la carrera militar siguiendo las costumbres de aquel tiempo y la familia lo envió a Urbino para que estudiara jurisprudencia. Una riña casual con un amigo íntimo originó un incidente de armas y en legítima defensa hirió al amigo, que luego murió. Este hecho le llevó, el año 1362, a abrazar la vida religiosa en la Orden franciscana como hermano lego. Pronto destacó por su vida y virtudes, su oración y su penitencia, por lo que los superiores le confiaron la formación de los novicios laicos. Además ejerció el oficio de limosnero y de cocinero. De él se cuentan muchas anécdotas y hechos maravillosos en favor sobre todo de los pobres y enfermos que acudían al convento. Profesó una singular devoción a la Eucaristía y a la Virgen. Murió el 14 de agosto de 1394 en el eremitorio de Scotaneto (Mombaroccio, Marcas).
BEATA ISABEL RENZI. Nació en Saludecio (Emilia-Romaña, Italia) el año 1786. A los nueve años entró en el monasterio de clarisas de Mondaino como educanda y más tarde profesó en las agustinas de Pietrarubbia. Cuando Napoleón suprimió los conventos en 1810, volvió a su casa. En 1824 entró a trabajar en el «Conservatorio» de Coriano, una escuela para la educación de las muchachas más pobres. Hubo un intento de unir el Conservatorio con la obra de las Canosianas, y santa Magdalena de Canosa visitó Coriano, pero ésta misma aconsejó a Isabel que siguiera al frente del Conservatorio. A partir del mismo fundó Isabel en 1828 la Congregación de las Maestras Pías de la Dolorosa y puso todo su empeño en que las niñas pobres recibieran en las escuelas una formación humana y catequística. Isabel dedicó el resto de su vida a la formación de sus hermanas y a la consolidación de su instituto. Murió en Coriano el año 1859.
BEATOS BERARDO DE VISANTOÑA Y COMPAÑEROS MÁRTIRESBEATOS BERNARDO DE VISANTOÑA Y COMPAÑEROS MÁRTIRES, Capuchinos. El 21-VII-1936, al inicio de la persecución religiosa en España, los milicianos asaltaron el convento capuchino de Gijón (Asturias) y detuvieron a sus religiosos. El 14 de agosto de 1936, después de 24 días de dura prisión, en la que los frailes rezaron y consolaron a sus compañeros de infortunio, los llevaron al cementerio de Jove (Asturias) y los fusilaron mientras ellos gritaban: «¡Viva Cristo Rey!», «Os perdonamos». Después rociaron con gasolina los cadáveres y les prendieron fuego; al enterrarlos echaron cal sobre ellos. Bernardo de Visantoña nació en Visantoña (La Coruña) en 1878. Hizo su primera profesión en 1901. Después de su ordenación sacerdotal en 1909, lo ! enviaron a Roma para ampliar estudios. A su regreso, se dedicó a la docencia en sus casas de formación y ejerció cargos de autoridad, incluido el de superior provincial de Castilla de 1919 a 1922. Arcángel de Valdavida nació en Valdavida (León) el año 1882. Profesó en 1900 y recibió la ordenación sacerdotal en 1909. En 1912 marchó a las misiones de América (Venezuela, Puerto Rico y Cuba). De regreso a España, enfermo de la vista, su apostolado se limitó al confesonario. Ildefonso de Armellada nació en Armellada (León) en 1874. Estudió en el seminario de Astorga y se ordenó sacerdote en 1900. Dos años después ingresó en los capuchinos y profesó en 1903. Se dedicó luego a la enseñanza y a la predicación, y le confiaron cargos de autoridad conventual. Alejo de Terradillos nació en Terradillos (León) el año 1874. Vistió el hábito capuchino como hermano laico en 1906. En 1934 lo destinaron a Gijón, donde le confiaron el oficio d! e portero. Eusebio de Saludes nació en Salude! s de Castroponce (León) en 1885. Profesó como hermano laico en 1908. Estuvo en Cuba de 1919 a 1927. Grandemente imposibilitado para el trabajo, regresó a España. Cuando lo detuvieron, yacía en un jergón sin poder apenas sostenerse de pie. Beatificados el 13-X-2013. [Más información]
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San Antonio Primaldo y compañeros mártires, también llamados «Mártires de Otranto». El verano de 1480, las tropas turcas se presentaron ante el puerto de Otranto (Apulia, Italia) y asaltaron la ciudad; murieron el arzobispo y multitud de sacerdotes, religiosos y seglares. Vencida la ciudad, el general turco hizo que le presentaran a los varones mayores de 15 años, que fueron en total unos 800. Les conminó a abrazar el Islam con amenazas de muerte o, por el contrario, grandes promesas. Capitaneados y exhortados por Antonio Primaldo, un anciano de oficio tejedor, todos se mantuvieron firmes en su fe en Cristo y fueron decapitados. Esto sucedía el 14 de agosto de 1480. Canonizados el año 2013.
San Arnulfo de Soissons. Nació en Flandes hacia el año 1040 y, siguiendo su tradición familiar, abrazó la carrera militar. Más tarde abandonó las armas y el mundo, y se hizo monje en el monasterio de Soissons, del que sería elegido abad. En atención a sus talentos y virtudes, el Concilio de Meaux lo nombró obispo de Soissons el año 1080. En su tarea episcopal se esforzó en buscar la paz y la concordia. Murió el año 1087 en el monasterio de Oudenbourg que él mismo había fundado años antes.
San Eusebio de Roma. Clérigo romano que fundó la basílica que lleva su nombre en el monte Esquilino de Roma.
San Fachanan (o Fachtna). Obispo y abad de Ross (Irlanda) que fundó en este lugar un monasterio, célebre por la enseñanza de las ciencias divinas y humanas. Su vida se sitúa en el siglo VI.
San Marcelo de Apamea. Obispo de Apamea en Siria, que fue martirizado el año 390 por los paganos enfurecidos porque había destruido un templo dedicado a Júpiter.
San Ursicino. Sufrió el martirio en la provincia romana del Ilírico (en la actual Croacia) a principios del siglo IV.
Beatos Antonio Primaldo y compañeros mártires, también llamados «Mártires de Otranto». El verano de 1480, las tropas turcas se presentaron ante el puerto de Otranto (Apulia, Italia) y asaltaron la ciudad; murieron el arzobispo y multitud de sacerdotes, religiosos y seglares. Vencida la ciudad, el general turco hizo que le presentaran a los varones mayores de 15 años, que fueron en total unos 800. Les conminó a abrazar el Islam con amenazas de muerte o, por el contrario, grandes promesas. Capitaneados y exhortados por Antonio Primaldo, un anciano de oficio tejedor, todos se mantuvieron firmes en su fe en Cristo y fueron decapitados. Esto sucedía el 14 de agosto de 1480.
Beatos Eliseo María Camargo y 3 compañeros mártires, Carmelitas Calzados. Estos cuatro religiosos laicos pertenecían a la comunidad de la Orden Carmelitana de Hinojosa del Duque (Córdoba). El 14 de agosto de 1936 los milicianos asaltaron por segunda vez el convento, y allí mismo mataron a los hermanos Antonio y Pedro, mientras se llevaban a la cárcel a los hermanos Eliseo y José María; a estos, después de maltratarlos y vejarlos, los fusilaron aquel mismo día por la noche en las afueras de Hinojosa. Eliseo María Camargo nació Osuna (Sevilla) en 1887; de joven ejerció el oficio de lampista y en 1919 hizo su primera profesión; era el cocinero del convento. José María Ruiz nació en Osuna (Sevilla) el año 1902 en una familia humilde, trabajadora y buena; hizo su profesión temporal en 1921; se ocupó de la sacristía y ayudaba en la cocina. Antonio María Martín nació en El Saucejo (Sevilla! ) en 1887 de una familia de jornaleros del campo; muertos sus padres, abrazó la vida religiosa e hizo su primera profesión en 1926; era el portero del convento, humilde, sencillo y servicial. Pedro Velasco nació en Minas de Riotinto (Huelva) en 1892; de joven trabajó como zapatero; en 1933 solicitó el ingreso en la Orden como postulante, se le aceptó, y en esa condición le sorprendió el martirio.- Beatificados el 13-X-2013.
Beato Félix Yuste Cava. Nació en Chulilla (Valencia, España) el año 1887. Estudió en el seminario de Valencia y completó estudios en Roma, donde se ordenó de sacerdote en 1910. Hizo en la Universidad Gregoriana los doctorados en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. Vuelto a Valencia, trabajó en el seminario y en varias parroquias, la última la de San Juan y San Vicente de la capital, en las que brilló por su inteligencia y humildad. Durante la persecución religiosa de 1936, se refugió, junto con un hermano suyo sacerdote, en casa de otro hermano. Los anarquistas arrestaron a los dos sacerdotes, y al día siguiente, 14 de agosto de 1936, los fusilaron en El Saler, término municipal de Valencia.
Beato Jocundo Bonet. Nació en Tarragona el año 1875. Tuvo que interrumpir el seminario para hacer el servicio militar en Cuba. De nuevo en Tarragona, fue ordenado sacerdote en 1900. Ejerció el ministerio en su ciudad natal y en Reus. Era caritativo y generoso, amante de la liturgia, muy devoto del Sagrado Corazón y de la Virgen, atendía el confesonario, visitaba a los enfermos, dirigía una escuela para obreros pobres. Al estallar la persecución religiosa, rehusó ausentarse de su parroquia. El 14 de agosto de 1936, lo detuvieron los milicianos y lo asesinaron en la carretera de Alcolea, en Reus. Beatificado el 13-X-2013.
Beato José García Librán. Nació en Herreruela de Oropesa (Toledo) en 1909. Fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1933. Lo nombraron párroco de Gavilanes en 1935. Destacó por su preparación intelectual, su bondad y su intensa vida espiritual; visitaba con frecuencia a los enfermos y los socorría si eran pobres. Cuando estalló la persecución religiosa, creía él que no lo denunciarían y siguió en Gavilanes; después se refugió con su hermano Serafín en una casa apartada del pueblo. El 14 de agosto de 1936 los dos fueron torturados y asesinados por los milicianos en el pueblo vecino de Pedro Bernardo (Ávila). Beatificado el 13-X-2013.
Beata María Patrocinio de San José. Nació en Bigas (Barcelona) en 1903. A los 13 años, al fallecer su padre, dejó la escuela y se dedicó a los quehaceres domésticos y a ayudar a sus hermanos en las faenas agrícolas. Tuvo un noviazgo breve. En 1929, vencida la oposición de sus familiares, ingresó en el monasterio de la Presentación de las Carmelitas de clausura de Vic. El 21-VII-1936 tuvo que disolverse la comunidad a causa de la persecución religiosa. Fue asesinada la noche del 13 al 14 de agosto de 1936, cerca de la parroquia de San Martín de Riudeperas (Barcelona), en el km 4 de la carretera de Vic a San Hilario.
Beato Mario Ros Ezcurra. Nació en Lezáun (Navarra) en 1910. Profesó en la Congregación de los Sagrados Corazones en 1929, y, ordenado sacerdote en 1935, lo enviaron a su colegio de Madrid para encargarse de la sección de los pequeños, donde realizó su actividad apostólica. Al iniciarse la persecución religiosa de 1936, se refugió en la pensión de unos tíos suyos; allí celebraba la misa todos los días y repartía la comunión. Detenido y apresado en la checa de Bellas Artes, declaró que era religioso y, con toda discreción, dio la absolución a compañeros de infortunio. Fue fusilado el 14 de agosto de 1936 a las afueras de Madrid. Beatificado el 13-X-2013.
Beato Ricardo Atanes. Nació en Cualedro (Orense) en 1875. Profesó en los Paúles en 1893. Ordenado sacerdote en 1899, lo enviaron a México donde trabajó en un seminario y en la catequesis de los indios mayas. En 1914 pasó a USA para atender a la colonia mexicana. Volvió a España en 1924 y su último destino fue Gijón. Era un místico auténtico y profundo; siempre destacó por su amabilidad con los pobres. En la persecución religiosa de 1936, lo identificaron como sacerdote y lo llevaron a una checa en la que lo torturaron sin piedad. Pasó luego a otras cárceles. El 14 de agosto de 1936 lo fusilaron junto con otros presos en el cementerio de Gijón (Asturias). Beatificado el 13-X-2013.
Beato Vicente Rubiols Castelló. Nació en Gandía (Valencia, España) el año 1874. Estudió en el seminario de Valencia y se ordenó de sacerdote en 1894. Desempeñó el ministerio parroquial en varios sitios hasta que en 1898 tomó posesión del curato de La Pobla Llarga, en el que permaneció hasta su martirio. Era un hombre bondadoso, lleno de celo apostólico, amante de la liturgia, caritativo y limosnero, centrado en su ministerio sacerdotal. Ya antes de julio de 1936 tuvo que dejar su parroquia al instalarse en el pueblo el Frente Popular. El 14 de agosto de 1936 lo arrestaron unos milicianos, que lo fusilaron en el término municipal de Picassent (Valencia) mientras él gritaba: «¡Viva Jesús sacramentado!».

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PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
Pensamiento bíblico:
San Pablo escribió desde la prisión a los Filipenses: -Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros. Y, persuadido de esto, sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe (Flp 1,21-25).
Pensamiento franciscano:
Dice el Señor en el Evangelio: El que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser discípulo mío; y: El que quiera salvar su vida, la perderá. Deja todo lo que posee y pierde su cuerpo el hombre que se ofrece a sí mismo todo entero a la obediencia en manos de su prelado. Y si alguna vez el súbdito ve cosas mejores y más útiles para su alma que aquellas que le ordena el prelado, sacrifique voluntariamente sus cosas a Dios, y aplíquese en cambio a cumplir con obras lo que manda el prelado. Pues ésta es la obediencia caritativa, porque satisface a Dios y al prójimo (Adm 3,1-6).
Orar con la Iglesia:
En la fiesta de san Maximiliano María Kolbe, mártir de Cristo, oremos a Dios nuestro Padre.
-Por la Iglesia: para que se sienta fortalecida con el testimonio de los mártires.
-Por los que sufren persecución, humillaciones o discriminación por su fidelidad al Evangelio: para que salgan fortalecidos de la prueba.
-Por los que se dedican al servicio de los demás con gran riesgo de sus vidas: para que su generosidad venza nuestro egoísmo.
-Por las víctimas de las guerras, del odio o del terrorismo: para que su sangre derramada no sea inútil.
-Por todos los cristianos: para que el testimonio de los mártires nos reconforte en las pruebas de cada día.
Oración: Escucha, Señor, nuestras súplicas por la intercesión de san Maximiliano, cuya sangre derramada por Cristo clama a ti en nuestro favor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE
De la Catequesis de S. S. Benedicto XVI
en la audiencia general del 13 de agosto de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
Quien ora no pierde nunca la esperanza, aun cuando se llegue a encontrar en situaciones difíciles e incluso humanamente desesperadas. Esto nos enseña la sagrada Escritura y de esto da testimonio la historia de la Iglesia. En efecto, ¡cuántos ejemplos podríamos citar de situaciones en las que precisamente la oración ha sido la que ha sostenido el camino de los santos y del pueblo cristiano! Entre los testimonios de nuestra época quiero citar el de dos santos cuya memoria celebramos en estos días: Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, cuya fiesta celebramos el 9 de agosto, y Maximiliano María Kolbe al que recordaremos mañana, 14 de agosto, vigilia de la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. Ambos concluyeron su vida terrena con el martirio en el campo de concentración de Auschwitz. Aparentemente su existencia se podría considerar una derrota, pero precisamente en su martirio resplandece el fulgor del amor que vence las tinieblas del egoísmo y del odio.
A san Maximiliano Kolbe se le atribuyen las siguientes palabras que habría pronunciado en el pleno furor de la persecución nazi: «El odio no es una fuerza creativa: lo es sólo el amor». El generoso ofrecimiento que hizo de sí en cambio de un compañero de prisión, ofrecimiento que culminó con la muerte en el búnker del hambre, el 14 de agosto de 1941, fue una prueba heroica de amor.
«¡Ave María!»: fue la última invocación salida de los labios de san Maximiliano María Kolbe mientras ofrecía su brazo al que lo mataba con una inyección de ácido fénico. Es conmovedor constatar que acudir humilde y confiadamente a la Virgen es siempre fuente de valor y serenidad. Mientras nos preparamos a celebrar la solemnidad de la Asunción, que es una de las fiestas marianas más arraigadas en la tradición cristiana, renovemos nuestra confianza en Aquella que desde el cielo vela con amor materno sobre nosotros en todo momento. Esto es lo que decimos en la oración familiar del avemaría, pidiéndole que ruegue por nosotros «ahora y en la hora de nuestra muerte».
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Os invito a contemplar con fervor el testimonio de San Maximiliano María Kolbe. Siguiendo sus huellas, acoged con humildad la Palabra de Jesucristo, meditadla cada día y llevadla a la práctica con valentía y constancia. A ejemplo suyo también, poneos bajo el dulce amparo de la Virgen María, rezando el Santo Rosario y confiando siempre en su amor de Madre. Que Dios os bendiga.
(A los peregrinos polacos) Mañana se celebra la memoria de san Maximiliano María Kolbe. El acto de amor heroico y la muerte del mártir será siempre signo del triunfo de la fuerza de Dios y la nobleza del hombre sobre la inmensidad del mal. Pidamos por su intercesión el don de la paz en el mundo. Que Dios os bendiga a vosotros y a vuestras familias.
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EL IDEAL DE LA VIDA APOSTÓLICA
ES LA SALVACIÓN Y SANTIFICACIÓN DE LAS ALMAS

De las cartas de san Maximiliano María Kolbe
Me llena de gozo, querido hermano, el celo que te anima en la propagación de la gloria de Dios. En la actualidad se da una gravísima epidemia de indiferencia, que afecta, aunque de modo diverso, no sólo a los laicos, sino también a los religiosos. Con todo, Dios es digno de una gloria infinita. Siendo nosotros pobres criaturas limitadas y, por tanto, incapaces de rendirle la gloria que él merece, esforcémonos, al menos, por contribuir, en cuanto podamos, a rendirle la mayor gloria posible.
La gloria de Dios consiste en la salvación de las almas, que Cristo ha redimido con el alto precio de su muerte en la cruz. La salvación y la santificación más perfecta del mayor número de almas debe ser el ideal más sublime de nuestra vida apostólica.
Cuál sea el mejor camino para rendir a Dios la mayor gloria posible y llevar a la santidad más perfecta el mayor número de almas, Dios mismo lo conoce mejor que nosotros, porque él es omnisciente e infinitamente sabio. Él, y sólo él, Dios omnisciente, sabe lo que debemos hacer en cada momento para rendirle la mayor gloria posible. ¿Y cómo nos manifiesta Dios su propia voluntad? Por medio de sus representantes en la tierra.
La obediencia, y sólo la santa obediencia, nos manifiesta con certeza la voluntad de Dios. Los superiores pueden equivocarse pero nosotros, obedeciendo, no nos equivocamos nunca. Se da una excepción: cuando el superior manda algo que, con toda claridad y sin ninguna duda, es pecado, aunque éste sea insignificante; porque, en este caso, el superior no sería el representante de Dios.
Dios, y solamente Dios infinito, infalible, santísimo y clemente, es nuestro Señor, nuestro creador y Padre, principio y fin, sabiduría, poder y amor: todo. Todo lo que no sea él vale tanto en cuanto se refiere a él, creador de todo, redentor de todos los hombres y fin último de toda la creación. Es él quien, por medio de sus representantes aquí en la tierra, nos revela su admirable voluntad, nos atrae hacia sí y quiere, por medio nuestro, atraer el mayor número posible de almas y unirlas a sí del modo más íntimo y personal.
Querido hermano, piensa qué grande es la dignidad de nuestra condición por la misericordia de Dios. Por medio de la obediencia, nosotros nos alzamos por encima de nuestra pequeñez y podemos obrar conforme a la voluntad de Dios. Más aún: adhiriéndonos así a la divina voluntad, a la que no puede resistir ninguna criatura, nos hacemos más fuertes que todas ellas. Ésta es nuestra grandeza; y no es todo: por medio de la obediencia nos convertimos en infinitamente poderosos.
Éste y sólo éste es el camino de la sabiduría y de la prudencia, y el modo de rendir a Dios la mayor gloria posible. Si existiese un camino distinto y mejor, Jesús nos lo hubiera indicado con sus palabras y su ejemplo. Los treinta años de su vida escondida son descritos así por la sagrada Escritura: Y les estaba sujeto. Igualmente, por lo que se refiere al resto de la vida toda de Jesús, leemos con frecuencia en la misma sagrada Escritura que él había venido a la tierra para cumplir la voluntad del Padre.
Amemos sin límites a nuestro buen Padre: amor que se demuestra a través de la obediencia y se ejercita, sobre todo, cuando nos pide el sacrificio de la propia voluntad. El libro más bello y auténtico donde se puede aprender y profundizar este amor es el Crucifijo. Y esto lo obtendremos mucho más fácilmente de Dios por medio de la Inmaculada, porque a ella ha confiado Dios toda la economía de la misericordia.
La voluntad de María, no hay duda alguna, es la voluntad del mismo Dios. Nosotros, por tanto, consagrándonos a ella, somos también como ella, en las manos de Dios, instrumentos de su divina misericordia. Dejémonos guiar por María; dejémonos llevar por ella y estemos, bajo su dirección, tranquilos y seguros: ella se ocupará de todo y proveerá a todas nuestras necesidades, tanto del alma como del cuerpo; ella misma removerá las dificultades y angustias nuestras.
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SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE (1894-1941)
De la Homilía de Juan Pablo II en su canonización (10-X-82)
«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13).
Hacia finales de julio de 1941, después que los prisioneros destinados a morir de hambre, habían sido puestos en fila por orden del jefe del campo, este hombre, Maximiliano María Kolbe, se presentó espontáneamente, declarándose dispuesto a ir a la muerte en sustitución de uno de ellos. Esta disponibilidad fue aceptada, y al padre Maximiliano, después de dos semanas de tormentos a causa del hambre, le fue quitada la vida con una inyección mortal, el 14 de agosto de 1941. Todo esto sucedía en el campo de concentración de Auschwitz (Oswiecim), donde fueron asesinados durante la última guerra unos cuatro millones de personas, entre ellas la Sierva de Dios Edith Stein, la carmelita sor Teresa Benedicta de la Cruz.
El padre Maximiliano Kolbe, prisionero del campo de concentración, reivindicó, en el lugar de la muerte, el derecho a la vida de un hombre inocente, uno de los cuatro millones. Este hombre (Franciszek Gajowniczek) vive todavía y está aquí presente entre nosotros. El padre Kolbe reivindicó su derecho a la vida, declarando la disponibilidad de ir él mismo a la muerte en su lugar, ya que ese hombre era un padre de familia y su vida era necesaria para sus seres queridos. De este modo, el padre Maximiliano María Kolbe reafirmó así el derecho exclusivo del Creador sobre la vida del hombre inocente y dio testimonio de Cristo y del amor. Así, escribe, en efecto, el Apóstol Juan: «En esto hemos conocido la caridad: en que Él dio su vida por nosotros; y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos» (1 Jn 3,16).
Maximiliano se preparó a este sacrificio definitivo siguiendo a Cristo desde los primeros años de su vida en Polonia. De aquellos años data el sueño arcano de dos coronas: una blanca y otra roja, entre las que nuestro santo no elige, sino que acepta las dos. Desde los años de su juventud estaba invadido por un gran amor a Cristo y por el deseo del martirio.
Este amor y este deseo lo acompañaron en el camino de su vocación franciscana y sacerdotal, para la que se preparó en Polonia y en Roma. Este amor y este deseo lo siguieron a través de todos los lugares de su servicio sacerdotal y franciscano en Polonia, y en su servicio misionero en Japón.
La inspiración de toda su vida fue la Inmaculada, a la que confiaba su amor por Cristo y su deseo del martirio. En el misterio de la Inmaculada Concepción se desvelaba a los ojos de su alma aquel mundo maravilloso y sobrenatural de la gracia de Dios ofrecida al hombre. La fe y las obras de toda la vida del padre Maximiliano indican que entendía su colaboración con la gracia como una milicia bajo el signo de la Inmaculada Concepción. La característica mariana es particularmente expresiva en la vida y en la santidad del padre Kolbe. Con esta señal quedó marcado todo su apostolado, tanto en su patria como en las misiones. En Polonia y en Japón fueron centro de este apostolado las especiales ciudades de la Inmaculada.
Estamos en la hora del rezo del Ángelus, la oración que recuerda el misterio de la Encarnación del Verbo en el seno purísimo de María Santísima. Y lo haremos con las inspiradas palabras del nuevo Santo, Maximiliano María Kolbe, apóstol infatigable de la devoción a la Inmaculada: «Al cumplirse el tiempo de la venida de Cristo, Dios Uno y Trino crea exclusivamente para Sí a la Virgen Inmaculada, la colma de gracia y habita en Ella ("El Señor es contigo"). Y esta Virgen Santísima con su propia humildad cautiva de tal manera su Corazón, que Dios Padre le da por Hijo a su propio Hijo Unigénito; Dios Hijo desciende a su seno virginal, mientras Dios Espíritu Santo plasma en Ella el cuerpo santísimo del Hombre-Dios. Y el Verbo se hizo carne como fruto del amor de Dios y de la Inmaculada».
María es el don maravilloso que Cristo ha hecho a la Iglesia y a la humanidad. «Para atraer a las almas y transformarlas mediante el amor -dice también el nuevo Santo-, Cristo manifestó el propio amor iluminado, el propio Corazón inflamado de amor por las almas, un amor que le ha impulsado a subir a la cruz, a permanecer con nosotros en la Eucaristía y a entrar en nuestras almas y a dejarnos en testamento su propia Madre como Madre nuestra».

domingo, 24 de julio de 2016

Año Cristiano Franciscano DÍA 25 DE JULIO

DIRECTORIO FRANCISCANO
Año Cristiano Franciscano

DÍA 25 DE JULIO

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SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL, patrono de España. Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Jesús, pasando junto al lago de Galilea, vio a los dos hermanos, que estaban repasando las redes, y los llamó a su seguimiento. Junto con su hermano y Pedro, Santiago fue uno de los tres discípulos más cercanos a Jesús, en la curación de la hija de Jairo (Mc 5,37), en la Transfiguración (Mt 17,1), en Getsemaní. Por su carácter pronto e impetuoso, el Señor le impuso a él y a su hermano el sobrenombre de «hijos del trueno» (Mc 3,17). Fue decapitado por Herodes Agripa en Jerusalén el año 44. Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago predicó el Evangelio en los confines de Occidente, o sea, en España, y de que sus discípulos recogieron sus restos en Jerusalén y vinieron a enterrarlos en lo que hoy es Compostela. Su sepulcro, a lo largo de la Edad Media y hasta nuestros días, es meta de innumerables peregrinaciones de toda la Cristiandad. -Oración: Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España (nuestro pueblo) se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SANTA MARÍA DEL CARMEN SALLÉS Y BARANGUERAS. Nació en Vich (Barcelona) el año 1848. En su juventud se embebió de la devoción mariana que crecía en torno a la declaración del dogma de la Inmaculada (1854), y se sintió llamada a trabajar en el campo de la enseñanza y en la formación humana y cristiana de la mujer, entonces muy deficiente. Para abrazar la vida religiosa, rehusó el matrimonio que le proponían. A los 21 años ingresó el noviciado de las religiosas Adoratrices. Las dejó y, de acuerdo con las religiosas y con la ayuda de su director espiritual, se dedicó a la enseñanza en las Dominicas de la Anunciata durante muchos años. Por las circunstancias, tuvo que salir de esta congregación y, en 1892, apoyada por el arzobispo de Burgos, inició la fundación de la Congregación de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, para la formación integral de la mujer. Cristo Redentor y María Inmaculada fueron sus dos grandes amores. Murió en Madrid el 25-VII-1911. Canonizada el 21-X-2012.
BEATO PEDRO DE MOGLIANO. Nació en Mogliano (Las Marcas, Italia) el año 1442. Estudió derecho en Perusa y, apenas iniciado el ejercicio de la abogacía, lo cautivó la predicación de un franciscano, Domingo de Leonessa, con el que compartió más tarde tareas de pacificación entre ciudades. En 1467 vistió el hábito de san Francisco entre los Observantes en el eremitorio de Las Cárceles (Asís). Ordenado de sacerdote, se dedicó a predicar por toda la Italia central con gran provecho del pueblo; durante muchos años fue compañero de san Jaime de la Marca. Llegó como predicador a la isla de Creta. En Camerino conoció a la beata Bautista Varano, clarisa, y entre los dos se estableció una profunda amistad espiritual; la beata fue quien escribió la primera biografía de nuestro beato. Murió serenamente en Camerino (Las Marcas) el 25 de julio de 1490, mientra murmuraba los nombres de Jesús y de María.
BEATO ANTONIO LUCCI. Nació en Agnone (Molise, Italia) el año 1682. De joven entró en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Emitió los votos religiosos en 1698 y recibió la ordenación sacerdotal en 1705. Se doctoró en teología, que luego enseñó en Nápoles y en Roma. Al mismo tiempo ejercía con celo la predicación y atendía con generosidad a los pobres. Era amante de la Eucaristía, de la Liturgia de las Horas, de la Virgen y de los santos franciscanos. Observaba la Regla y de ella nutría su espíritu. Ocupó cargos importantes en su Orden. Benedicto XIII lo nombró obispo de Bovino (Foggia) en 1729. Como fraile, se dedicó a la oración y al estudio y docencia de la teología; como obispo, cuidó la formación del clero y del pueblo y se entregó a obras de caridad y asistencia social. Murió en Bovino el 25 de julio de 1752. Juan Pablo II lo beatificó en 1989.
BEATA MARÍA TERESA KOWALSKA. Es una de los 108 Mártires de la II Guerra Mundial (1940-43) beatificados por Juan Pablo II en 1999. Nació en Varsovia (Polonia) el año 1902. En 1923 ingresó en las Clarisas Capuchinas de Przasnysz, ofreciéndose como reparación por su familia que se había vuelto atea. En la profesión tomó el nombre de María Teresa del Niño Jesús. Los rasgos principales de su espiritualidad fueron la contemplación de la Pasión de Jesús y la devoción mariana según las enseñanzas de san Luis María Griñón de Monfort. Arrestada por los nazis el 2 de abril de 1941, ofreció su vida por la liberación de las otras religiosas, liberación que tuvo lugar poco después de su muerte. Murió de agotamiento, por la tuberculosis y las condiciones inhumanas del campo de concentración de Dzialdowo (Polonia), el 25 de julio de 1941.
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Santos Beato y Banto. Sacerdotes santos que, en tiempo de san Magnerico, llevaron vida eremítica en Tréveris (Alemania).
San Cristóbal. Sufrió el martirio en la región de la antigua Licia (Turquía), a mediados del siglo III. Según la tradición, fue un gigante que decidió servir al Señor haciendo la obra caritativa de trasportar en sus hombros a las personas de una a otra orilla de un gran río. Un día llevaba a un niño que se le hizo sumamente pesado, y el Niño le manifestó que era el mismo Jesucristo. Su devoción se extendió muchísimo y su imagen, con el Niño a hombros, se hizo muy popular. Se le tomó como patrono de trasportistas y del apostolado de la carretera.
San Cucufate (o Cugat). Sufrió el martirio a espada en Barcelona a principios del siglo IV, durante la persecución del emperador Diocleciano. El gran poeta cristiano Aurelio Prudencio le dedicó un verso.
Santa Glodesinda. Era hija del duque Wintrom y nació el año 578. Rehusó dos matrimonios que le propuso su familia e ingresó en el monasterio de Tréveris, del que era abadesa su tía Rotilde. Más tardé fundó en Metz, en terrenos que le dieron sus padres, un monasterio que puso bajo la Regla de San Benito y del que fue abadesa hasta su muerte, a los 30 años de edad, en el 608.
San Magnerico. Fue discípulo del obispo de Tréveris (Alemania) san Niceto, a quien acompañó fielmente cuando éste fue desterrado y al que emuló, al sucederle en la sede episcopal, en el celo por la salvación de las almas. Murió el año 596.
Santa Olimpiades (u Olimpias). Nació en Constantinopla de familia acomodada, bien relacionada incluso con el emperador, en la década de los 360. Recibió una esmerada educación y contrajo matrimonio, pero quedó viuda siendo aún muy joven. Rehusó nuevas nupcias y decidió consagrarse a las obras de piedad y de caridad permaneciendo entre las mujeres consagradas a Dios. Se dedicó a asistir a los pobres y a colaborar fielmente con san Juan Crisóstomo, a quien acompañó incluso durante su destierro. Murió en Nicomedia de Bitinia (Turquía) el año 408.
San Teodomiro de Córdoba. Cuenta su martirio san Eulogio de Córdoba. Teodomiro era natural de Carmona (Sevilla), y abrazó la vida monástica en su misma ciudad natal o en Córdoba donde, siendo aún joven, se presentó ante las autoridades musulmanas para profesar su fe cristiana. Fue martirizado de inmediato. Era el año 851.
Santa Valentina, santa Tea y san Pablo. Sufrieron el martirio en Cesarea de Palestina el año 308, durante la persecución llevada a cabo en tiempo del emperador Maximiano. Valentina, virgen, había derribado a puntapiés un altar dedicado a los ídolos paganos, por lo que, después de someterla a crueles tormentos, la arrojaron viva, junto con Tea, también virgen, a una hoguera. Pablo, condenado a muerte, consiguió un breve espacio de tiempo para orar y pedir con todo el corazón a Dios la salvación de todos. Luego fue decapitado.
Beatos Ángel de San José y Vicente de la Cruz, Carmelitas descalzos. Al estallar en España la persecución religiosa de 1936, los dos pertenecían a su comunidad de Tarragona. Buscaron refugio donde pudieron, pero el 25 de julio de 1936 los detuvieron los milicianos y los fusilaron en el muelle de Tarragona. Ángel de San José nació en L'Espluga de Francolí (Tarragona) en 1896. Profesó el año 1921 como hermano laico en Tucson (USA), donde trabajó especialmente en la pastoral juvenil. En 1934 fue destinado a Tarragona como portero. Vicente de la Cruz nació en Vallat (Castellón) en 1908. Hizo la profesión temporal en 1924 y en 1930 fue destinado a Washington, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1934. En 1935 lo destinaron a Tarragona como profesor. Era observante, con una atención especial a la liturgia, y con gran dedicación a los niños y a los pobres.- Beatificados el 13-X-2013.
Beatos Antonio Varona Ortega y 3 compañeros mártires, Dominicos. El 25 de julio de 1936, apenas iniciada en España la persecución religiosa, estos cuatro religiosos apresados en Nambroca (Toledo), fueron fusilados junto a la estación ferroviaria de Algodor (Madrid). Antonio Varona nació en Zumel (Burgos) en 1901, y profesó en 1918. En 1922 lo enviaron a Estados Unidos, donde completó los estudios de teología e hizo cursos superiores de pedagogía. En 1926 fue ordenado sacerdote y aquel mismo año llegó a Filipinas, donde fue un gran profesor. Regresó a España en 1933 enfermo de tuberculosis, enfermedad que sobrellevó con gran resignación, mansedumbre y dulzura. Higinio Roldán nació en Ollogoyen (Navarra) en 1895; de joven se dedicó a faenas del campo y otros menesteres de la familia. Comenzó el noviciado como hermano cooperador en 1921, pero tuvo que interrumpirlo para cumplir el servicio militar. Su último destino fue Nambroca, donde llevó la administración. Era afable, generoso, entregado a la oración. Juan Crespo nació en Villada (Palencia) en 1895, profesó como hermano cooperador en 1919 y se dedicó a tareas de procurador y administrador. Enseñaba el catecismo a los obreros. José Luis Palacio nació en Tiñana, Siero (Asturias) en 1870, profesó en 1895 y fue ordenado sacerdote en 1899. Llevado de su espíritu misionero estuvo en Perú hasta 1921. Ya en España, ejerció el sagrado ministerio en diversas casas.
Beato Bernardo Vendrell. Nació en Sant Esteve d'Ordal (Barcelona) en 1878. Profesó como hermano laico en los benedictinos de Montserrat en 1900. Ejerció los oficios de herrero y sacristán. Se distinguió por su discreción y fidelidad, y por su observancia de la Regla. Desatada la persecución religiosa, el 25 de julio de 1936 se dirigió a su pueblo natal; en un control de la carretera declaró sin titubeos que era monje de Montserrat; lo asesinaron a la salida de Gélida, en la misma carretera. Beatificado el 13-X-2013.
Beato Darío Acosta Zurita. Nació en Naolinco (Veracruz, México) el año 1908. Huérfano de padre y con cuatro hermanos, tuvo que ayudar a los suyos. Mons. Rafael Guizar no quería llevárselo al seminario por no dejar a su madre desamparada, pero fue ésta la que lo ofreció generosamente. Se ordenó de sacerdote el 25 de abril de 1931. Lo destinaron como vicario a la parroquia de la Asunción de Veracruz. Iniciada la persecución religiosa, el 25 de julio de 1931, a los tres meses de su ordenación sacerdotal, cuando acababa de bautizar a un niño, lo alcanzaron las balas de unos soldados que habían asaltado la iglesia, y murió. Tenía 23 años. Fue beatificado el 2005.
Beatos Deogracias Palacios y compañeros mártires. El 25 de julio de 1936 fueron sacrificados en Motril (Granada, España) cinco religiosos agustinos recoletos, miembros de la comunidad que trabajaba en aquella ciudad. Temprano, una masa de exaltados, llenos de odio a la religión, incendió el convento y acribilló a tiros en la vía pública a los cinco mártires. Éstos son sus nombres, los cuatro primeros eran sacerdotes y el quinto religioso profeso: Deogracias Palacios, nació en Baños de Valdearados (Burgos) en 1901 y vistió el hábito de los agustinos en Ágreda (Soria); León Inchausti, nació en Ajánguiz (Vizcaya) en 1859 y a los 19 años ingresó en los agustinos recoletos; José Rada, nació en Tarazona (Zaragoza) en 1861 e hizo su profesión simple en 1878; Julián Moreno, nació en Alfaro (La Rioja) en 1871 y en 1887 hizo la profesión en manos de su tío san Ezequiel Moreno; José Ricardo Díez, nació en Camposalinas (León) en 1909 y comenzó su primer noviciado (hizo un segundo) en 1925.
Beato Dionisio Pamplona Polo. Nació en Calamocha, provincia de Teruel (España), el año 1868. Vistió el hábito de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías en 1882 y se ordenó de sacerdote en 1893. Luego se dedicó a la tarea educadora, propia de los escolapios, en diferentes colegios de su Orden. Estuvo trabajando unos años en Argentina, y también ejerció el apostolado parroquial. Al estallar la guerra y la persecución religiosa de España, sufrió muchas angustias y peripecias hasta que, después de hacer la señal de la cruz y gritar: «¡Viva Cristo Rey!», lo fusilaron en Monzón (Huesca) el año 1936.
Beatos Eduardo del Niño Jesús y Gabriel de la Anunciación. El 20 de julio de 1936, cuando estalló en España la persecución religiosa, estos dos Carmelitas Descalzos estaban ocasionalmente en Tiana (Barcelona). Se refugiaron en una casa particular, pero el 25-VII-1936 los arrestaron en un registro, los llevaron a Montcada y allí los fusilaron. Eduardo nació en Torms (Lérida) en 1897. Hizo la profesión en 1913. Fue ordenado sacerdote, con dispensa de edad, en 1920. Estuvo en México y Estados Unidos hasta 1933, en que lo destinaron a Barcelona como profesor de teología. El 1936 fue elegido prior de Tarragona. Gabriel nació en Valls (Tarragona) en 1908. Hizo la profesión en 1924. En 1929 lo enviaron a Roma, donde se ordenó sacerdote en 1932. Se especializó en historia de su Orden. Para cumplir el servicio militar en las misiones extranjeras, marchó al Monte Carmelo (Israel). Después estudió y enseñó en la Escuela Apostólica Vaticana. Vino a España de vacaciones.
Beato Enrique Morante. Nació en Lérida el año 1896. Profesó en la Orden de la Merced en 1915 y fue ordenado sacerdote en 1924. Tuvo varios destinos y pasó unos años en Puerto Rico. Fue maestro de sus estudiantes profesos, le encargaron la catequesis y la asistencia a los pobres y enfermos, se tomó muy en serio la práctica de la caridad cristiana. Lo destinaron a Lérida en 1936 y, al desatarse la persecución religiosa, se refugió en casa de sus padres. El 25 de julio de 1936 fue sorprendido por los milicianos en los alrededores de la ciudad y lo mataron en la plaza de la estación del tren. Beatificado el 13-X-2013.
Beatos Federico Rubio Álvarez y compañeros mártires. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios abrió en 1935 una escolanía misionero-hospitalaria con finalidad vocacional en Talavera de la Reina (Toledo, España). El 25 de julio de 1936, los milicianos registraron una vez más la casa religiosa y se llevaron a los 4 hermanos, que fueron objeto de burlas y malos tratos por parte de la plebe. Tras un simulacro de juicio popular, los llevaron a las afueras del pueblo y los fusilaron. Éstos son sus nombres, el primero era sacerdote y los otros tres hermanos profesos: Federico Rubio Álvarez, nacido en Benavides (León) en 1862; Primo Martínez de San Vicente Castillo, nacido en San Román de Campeza (Álava) en 1869; Jerónimo Ochoa Urdangarín, nacido en Goñi (Navarra) y Juan de la Cruz Delgado Pastor, nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) en 1914.
Beatos Ildefonso M. Civil y Francisco de Paula Sánchez, Benedictinos. Iniciada en España la persecución religiosa de 1936, estos dos monjes de Montserrat dejaron el monasterio el 25 de julio de 1936 y buscaron refugio en Molins de Rey (Barcelona), en casa de familiares suyos. Aquel mismo día fueron detenidos por los milicianos y se cree que, como solía hacerse entonces, fueron asesinados en los pozos de Can Campmany de Santa Creu de Olorde. Ildefonso M. Civil nació en Molins de Rey en 1889. Desde niño manifestó buenas aptitudes para la música, en la que se perfeccionó en Barcelona y París. Cumplido el servicio militar, ingresó en Montserrat, y emitió la primera profesión como hermano laico en 1916. Fue maestro de música en la escolanía y secretario particular del abad. Francisco de Paula Sánchez nació en Barcelona el año 1880. Hizo la primera profesión en 1905 y empezó los estudios eclesiásticos que una grave enfermedad le impidió continuar, por lo que se quedó como hermano laico. Tenía cualidades para la música y trabajó en la Schola cantorum.- Beatificados el 13-X-2013.
Beato Jesús Massanet. Nació en Capdepera (Mallorca) en 1899, de familia muy acomodada. Vistió el hábito mercedario en 1917 y fue ordenado sacerdote en 1923. Hizo un gran apostolado, como capellán militar, en la campaña del Rif. Fue predicador fervoroso en sus sermones de misión, en las pláticas de los jueves eucarísticos y en las horas santas. Era morador de Lérida y tuvo que buscar refugio fuera del convento cuando estalló la persecución religiosa. El 25 de julio de 1936 lo encontraron los milicianos por denuncia de una vecina, y lo acribillaron a balazos en plena calle. Beatificado el 13-X-2013.
Beato José Benito y compañeros mártires. Son 5 Hermanos de las Escuelas Cristianas: José Benito, Mariano León, Vicente Justino, Arnoldo Julián y Benedicto José. Todos ellos pertenecían a la comunidad de Montcada (Barcelona) cuando en 1936 se desató la persecución religiosa en España. Al tener que dejar el convento, los cuatro primeros se escondieron en una finca de D. Pedro Garau, pero, el 25 de julio de 1936, los milicianos los detuvieron y dijeron que los llevarían a Francia, sin embargo los llevaron al cementerio del pueblo y allí los acribillaron a balazos. El quinto de los hermanos, Benedicto José, buscó refugio por su parte, pero también fue detenido y fusilado en la misma fecha junto al río Besós. José Benito nació en Mieras (Gerona) en 1913 y tomó el hábito religioso en 1929. Mariano León nació en Viñambres de Valduerna (León) en 1910 y tomó el hábito religioso en 1927. Vicente Justino nació en Piedrahita de Muño (Burgos) en 1912 y tomó el hábito religioso en 1929. Arnoldo Julián nació 1902 en Abastas (Palencia) y tomó el hábito religioso en 1918. Benedicto José nació en Capsanes (Tarragona) en 1903 y tomó el hábito religioso en 1919.
Beato José Garriga. Nació en Cabra del Camp (Tarragona) en 1872. Ordenado sacerdote en 1899, ejerció el ministerio en Reus, Cambrils y por último en Montbrió del Camp. Fue un verdadero padre de los pobres, tanto material como espiritualmente, cuidó con esmero el catecismo, dedicó muchas horas al confesonario. Al estallar la persecución religiosa, buscó refugio en Reus. El 25 de julio de 1936 los milicianos lo detuvieron, lo maltrataron con sevicia y lo mataron a tiros junto a la puerta del santuario de Ntra. Sra. de la Misericordia de Reus; luego quemaron su cadáver. Beatificado el 13-X-2013.
Beato José López Tascón, dominico. Nació en Aviados (León) en 1896, profesó en 1914 y recibió la ordenación sacerdotal en 1921. Fue escritor y profesor. En 1930 lo destinaron al convento de Atocha en Madrid. El 20-VII-1936, tras el asalto al convento, lo hirieron gravemente en la calle; al día siguiente, el personal de la Cruz Roja lo condujo a un hospital de la calle Navas de Tolosa, donde dio muestras de resignación y aceptación del sufrimiento. Lo atendió una dominica de la Anunciata, y un dominico le administró los sacramentos. Y allí murió el 25-VII-1936 ofreciendo su vida a Dios por la paz de España y la conversión de sus perseguidores.
Beatos Juan de Jesús y Bartolomé de la Pasión. Estos carmelitas descalzos de la comunidad de Lérida, cuando empezó la persecución religiosa, se escondieron en los alrededores del convento. Días después, buscando un lugar más seguro, marcharon hacia Alcarràs, pero enseguida fueron descubiertos por un grupo de milicianos. Cuando confesaron que eran "frailes de Santa Teresita", les dispararon, y murieron en el acto. Era el 25 de julio de 1936. Juan de Jesús nació en Vich (Barcelona) en 1907. Tuvo bastante relación con los franciscanos de su barrio. Profesó en los carmelitas en 1923. Ordenado sacerdote en 1930, fue destinado al santuario de Santa Teresita de Lérida, entonces en construcción. Allí se dedicó a la administración de la revista "Lluvia de Rosas" y a la catequesis infantil. Bartolomé de la Pasión nació en Pla de Cabra, hoy Pla de Santa María (Tarragona), en 1894. Profesó en los carmelitas, co! mo hermano laico, en 1921. Después estuvo en los nuevos conventos de Badalona y Lérida participando en las obras de construcción. Siempre mantuvo un espíritu alegre. Beatificados el 13-X-2013.
Beato Juan Soreth. Nació en Caen (Francia) el año 1394. Vistió el hábito carmelita en su ciudad natal, y recibió la ordenación sacerdotal hacia 1417. Ejerció muchos cargos de responsabilidad: maestro de teología en París, regente de estudios, provincial de Francia (1440-51) y Prior General de su Orden de 1451 hasta su muerte. Desarrolló una incansable labor reformadora en un periodo crítico para la Iglesia y para su Orden. Recorrió Europa para promover la «observancia». Escribió un comentario a la Regla y publicó las Constituciones de 1462. También contribuyó considerablemente al desarrollo y establecimiento de las monjas carmelitas, y al florecimiento de la Tercera Orden Secular Carmelita. Murió en Angers (Francia) el año 1471.
Beato Miguel Luis Brulard. Nació en Chartres el año 1758. Estudió teología en la Universidad de París, pero en 1772 ingresó en los carmelitas descalzos de Charenton y se ordenó de sacerdote. Se negó a seguir las directrices de la Revolución Francesa, por lo que lo arrestaron en 1793. Condenado a la deportación, lo embarcaron en el pontón Les Deux Associés, anclado en la costa de Rochefort. Los compañeros de prisión lo tuvieron por un verdadero ángel de aliento y de paz. Exhausto por las condiciones inhumanas del lugar, murió de pulmonía en 1794.
Beato Miguel Peiró Victori. Nació en Aiguafreda (Barcelona) el año 1887. Contrajo matrimonio en 1915 con Francisca Ribes y tuvieron dos hijos. Ingresó en la Orden seglar dominicana. Trabajó en una fábrica de tejidos y colaboró en un círculo de obreros católicos. Fue a Barcelona en busca de su hermano el beato Ramón Peiró. Regresó a Hospitalet de Llobregat, donde vivía, y allí fueron los milicianos a buscarlo a él y a su hijo fray José, dominico. Se lo llevaron y poco después se oyeron unos disparos que le causaron la muerte. Era el 25 de julio de 1936. Fue beatificado el año 2007.
Beatos Pedro Largo Redondo y compañeros mártires. Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, sacerdote, Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzum y Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz, religiosos, de la Congregación de la Pasión, formaban parte de la comunidad de pasionistas de Daimiel (Ciudad Real). Varios miembros de esta comunidad fueron martirizados en otras fechas. Los tres que ahora conmemoramos fueron fusilados por lo milicianos el 25 de julio de 1936 en Urda, provincia de Toledo (España), sin otro motivo que su condición de religiosos. Pedro nació en Alda de los Cardaños (Palencia) en 1907 y se ordenó de sacerdote en 1932. Félix nació en Mendigorría (Navarra) en 1915, y cuando lo martirizaron era estudiante y tenía veinte años. Benito nació Cintruénigo (Navarra) en 1898, era hermano profeso y había estado varios años en Cuba y en México.
Beatos Rodolfo Aquaviva y compañeros mártires. Son cinco jesuitas masacrados por los paganos en la península de Salsette, junto a Goa, en la India, el 25 de julio de 1583. Los misioneros contaban con el apoyo de las autoridades portuguesas, pero los nativos estaban disgustados por la destrucción de sus templos e ídolos, y los asaltaron cuando iban a abrir una residencia para los misioneros. Éstos son los mártires, los cuatro primeros eran sacerdotes, y el quinto hermano profeso: Rodolfo Acquaviva nació en Atri, reino de Nápoles (Italia), en 1550, hijo del duque de Atri; Alfonso Pacheco nació en Minaya (Albacete, España) en 1551; Pedro Berna nació en Ascona (Ticino, Suiza) en 1553; Antonio Francisco nació en Coimbra (Portugal) en 1553; y Francisco Aranha era también portugués y había ido a la India con su tío, el primer obispo de Goa, donde ingresó en la Compañía de Jesús.
Beato Tomás Carbonell. Nació en Jijona (Alicante) en 1888. Profesó en la Orden de la Merced en 1908. Fue ordenado sacerdote en 1911. Lo destinaron a la enseñanza, y se reveló como un gran educador. En el ministerio de la palabra fue elocuente e incansable. Desempeñó cargos de autoridad. Al frente del reformatorio de Godella, supo ser padre y amigo de los muchachos. Como provincial, renovó la forma de gobernar. El 21-VII-1936, estando de visita en Lérida, se cerró el convento a causa de la persecución. Él se refugió en casa de un sacerdote, de donde lo sacaron los milicianos que lo asesinaron a sólo unos pasos, en plena calle; era el 25 de julio de 1936. Beatificado el 13-X-2013.
PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
Pensamiento bíblico:
A raíz de la petición de la madre de los Zebedeos a Jesús, éste dijo a sus apóstoles: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,25-28).
Pensamiento franciscano:
San Francisco escribió a todos los fieles: «Amemos a Dios y adorémoslo con corazón puro y mente pura, porque Él mismo, buscando esto sobre todas las cosas, dijo: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad» (2CtaF 19).
Orar con la Iglesia:
Oremos a Dios, Padre todopoderoso, y pidámosle que derrame de continuo sobre su pueblo los beneficios de su misericordia.
-Por la santa Iglesia de Dios: para que anuncie a todos con humidad y valentía el mensaje apostólico del Reino.
-Por la Conferencia Episcopal Española: para que el Espíritu Santo la ilumine y guíe en sus deliberaciones y decisiones.
-Por todas las regiones de nuestra nación: para que construyamos una convivencia justa y pacífica a través del diálogo y la mutua comprensión.
-Por todos los que se ven forzados a vivir alejados de su patria: para que no vacile su fe y sus buenas costumbres, y encuentren amor y acogida.
Oración: Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia que está en España, que reconoce al apóstol Santiago como su patrono e intercesor, y danos salud, trabajo, paz, solidaridad y aprecio mutuo entre todos sin excepción. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL
De la catequesis de S. S. Benedicto XVI
en la audiencia general del miércoles 21-VI-2006
Las listas bíblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo, que por lo general se distinguen con los apelativos de Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Santiago el Mayor, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida.
Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora sólo dos de estas ocasiones. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí: en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.
Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera: tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.
Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, «por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan» (Hch 12, 1-2). La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.
Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela.
Como todos sabemos, ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no sólo procedentes de Europa sino también de todo el mundo. Así se explica la representación iconográfica de Santiago con el bastón del peregrino y el rollo del Evangelio, características del apóstol itinerante y dedicado al anuncio de la «buena nueva», y características de la peregrinación de la vida cristiana.
Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la «barca» de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.
Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.
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PARTÍCIPES DE LA PASIÓN DE CRISTO
San Juan Crisóstomo, Homilía 65, 2-4,
sobre el evangelio de san Mateo
Los hijos de Zebedeo apremian a Cristo, diciéndole: Ordena que se siente uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. ¿Qué les responde el Señor? Para hacerles ver que lo que piden no tiene nada de espiritual y que, si hubieran sabido lo que pedían, nunca se hubieran atrevido a hacerlo, les dice: No sabéis lo que pedís, es decir: «No sabéis cuán grande, cuán admirable, cuán superior a los mismos coros celestiales es esto que pedís». Luego añade: ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?Es como si les dijera: «Vosotros me habláis de honores y de coronas, pero yo os hablo de luchas y fatigas. Este no es tiempo de premios, ni es ahora cuando se ha de manifestar mi gloria; la vida presente es tiempo de muertes, de guerra y de peligros».
Pero fijémonos cómo la manera de interrogar del Señor equivale a una exhortación y a un aliciente. No dice: «¿Podéis soportar la muerte? ¿Sois capaces de derramar vuestra sangre?», sino que sus palabras son: ¿Sois capaces de beber el cáliz? Y, para animarlos a ello, añade: Que yo he de beber. De este modo, la consideración de que se trata del mismo cáliz que ha de beber el Señor había de estimularlos a una respuesta más generosa. Y a su pasión le da el nombre de «bautismo», para significar, con ello, que sus sufrimientos habían de ser causa de una gran purificación para todo el mundo. Ellos responden: Lo somos. El fervor de su espíritu les hace dar esta respuesta espontánea, sin saber bien lo que prometen, pero con la esperanza de que de este modo alcanzarán lo que desean.
¿Qué les dice entonces el Señor? El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar. Grandes son los bienes que les anuncia, esto es: «Seréis dignos del martirio y sufriréis lo mismo que yo, vuestra vida acabará con una muerte violenta, y así seréis partícipes de mi pasión. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Después que ha levantado sus ánimos y ha provocado su magnanimidad, después que los ha hecho capaces de superar el sufrimiento, entonces es cuando corrige su petición.
Los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Ya veis cuán imperfectos eran todos, tanto aquellos que pretendían una precedencia sobre los otros diez, como también los otros diez, que envidiaban a sus dos colegas. Pero -como ya dije en otro lugar- si nos fijamos en su conducta posterior, observamos que están ya libres de esta clase de aspiraciones. El mismo Juan, uno de los protagonistas de este episodio, cede siempre el primer lugar a Pedro, tanto en la predicación como en la realización de los milagros, como leemos en los Hechos de los apóstoles. En cuanto a Santiago, no vivió por mucho tiempo; ya desde el principio se dejó llevar de su gran vehemencia y, dejando a un lado toda aspiración humana, obtuvo bien pronto la gloria inefable del martirio.
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LA ORACIÓN, DESARROLLO
DE LA «VIDA DE PENITENCIA»

por Kajetan Esser - Engelbert Grau, OFM
Francisco, maestro de oración (I)
Ya los primeros hermanos pidieron encarecidamente a san Francisco que «les enseñara a orar». Francisco aceptó seriamente esta petición y se volcó a la tarea de educar a sus hermanos en la oración vocal y mental, invitándoles a dedicarse con celo a la oración desinteresada. En las Reglas les inculcó repetidamente este deber: «Por eso, los siervos de Dios deben perseverar siempre en la oración o en alguna obra buena» (1 R 7,12). Dado que el trabajo, sin excluir el manual, ocupaba un gran papel en la vida de los Hermanos Menores y, por ello, existía el riesgo de que los hermanos se perdieran en sus ocupaciones, malogrando con ello la unión viva con Dios, Francisco determinó en la Regla definitiva la exhortación áurea, valedera para siempre, que Clara transcribió para sus hermanas: «Los hermanos a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, trabajen fiel y devotamente, de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir» (2 R 5,1-2; RCl 7).
Además, la carta de san Francisco a san Antonio de Padua nos demuestra que, con la anterior exhortación, Francisco no se refería únicamente al trabajo manual. Dice, en efecto: «Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos, con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla». Francisco quiere, por tanto, que cualquier trabajo y cualquier ocupación de sus hermanos estén impregnados por el espíritu de oración y que éstos, en todo cuanto hacen, se consagren por entero a Dios, para convertirse en un único sacrificio a Dios y, así, darle gloria.
Con esto queda ya expuesto lo esencial sobre la enseñanza de san Francisco respecto a la oración. Se trata, ante todo, de que el hombre, completamente purificado, se vacíe de sí mismo para que Dios pueda tomar posesión plena de él; Francisco expresa esto de forma inimitablemente breve en la Regla a los hermanos -y Clara repite con fidelidad estas palabras a sus hermanas-: «Los hermanos atiendan a que sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, orar siempre a él con puro corazón...» (2 R 10,8-9; RCl 10).
Tanto Francisco como Clara exponen en el mismo capítulo con gran concretez en qué consiste dicha «pureza de corazón»: «Amonesto de veras y exhorto en el Señor Jesucristo que se guarden los hermanos de toda soberbia, vanagloria, envidia, avaricia, cuidado y solicitud de este siglo, detracción y murmuración». Cuando estos vicios se señorean en la vida de un hombre, manifiestan con toda evidencia que dicho hombre es egoísta y que todo su pensar, sus aspiraciones y su actuar giran en torno al propio yo y que, por tanto, se encuentra dominado por el espíritu impuro del propio yo, por el «espíritu de la carne», como lo llama Francisco. Por el contrario, cuanto más domina el hombre redimido los vicios aquí enumerados, tanto más libremente y sin impedimentos puede el Espíritu del Señor llenar a este hombre, porque reza con puro corazón.
Francisco había expuesto este pensamiento con más detalle en la Regla no bulada: «Mas en la santa caridad que es Dios, ruego a todos los hermanos que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupación y solicitud, del mejor modo que puedan, hagan servir, amar, honrar y adorar al Señor Dios con corazón limpio y mente pura, que es lo que él busca sobre todas las cosas; y hagámosle siempre allí habitación y morada a aquél que es Señor Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo» (1 R 22,26-27). A la unión del hombre con Dios precede, pues, la pureza de corazón, el desprendimiento de sí mismo y de todo lo que no es de Dios.
[En Selecciones de Franciscanismo, vol. III, núm. 8 (1974) 174-181]